Me puse tan nerviosa ( aunque no tendría que haberlo estado porque una insignificante 'persona' me quiera hacer caer ) que estuve a punto de largarme a llorar. Las lágrimas se asomaron por mis ojos, a la espera de recorrer una vez más mis mejillas como lo habían hecho tan seguido los últimos meses. Pero no. Con esfuerzo logré guardarlas nuevamente, para que se liberaran más tarde, unas vez en casa y segura de que nadie me viera. Pero cuando llegué no pasó nada, las lágrimas no salieron a borbotones como había pensado, sino que se resignaron a salir y mis ojos estaban totalmente secos, completamente fríos, hasta tal punto que sentí un poco de miedo al verlos en el espejo. Una cara sombría, sin luz ni un atizbo de alegría.
Gracias chicas por hacerme reír y olvidar por unos momentos, más allá de que sean chiquititos, aquellos problemas que me atormentan.
Quizá, aunque no estoy segura del todo, con su ayuda pueda salir más rápido, darle poca ( o ninguna ) importancia a lo que me pasa. Ojalá. Pero todavía tengo fuerzas para seguir adelante, y que no crean aquellas personas que van a tirarme tan fácil. No, decididamente no.