Él captó mi estado de ánimo al instante, o quizás es que ya estaba de ese humor y que solo estaba intentando que disfrutara a tope de mi regalo de cumpleaños, como un caballero. Atrajo mi rostro contra el suyo con una repentina fiereza y un gemido en la garganta. Ese sonido lanzó una corriente eléctrica a través de mi cuerpo hasta ponerme casi frenética, como si no pudiera acercarme a él lo suficiente ni lo bastante rápido.[...]
Ahora podía apreciarle de verdad, ver con propiedad cada una de las líneas de su rostro perfecto, cada ángulo y plano de su cuerpo esbelto e impecable con la presición de mis nuevos ojos.
Podía saborear también su puro y vívido olor con la lengua y sentir la increíble sedosidad de su piel marfileña bajo la sensible punta de mis dedos.
También mi piel mostraba la misma sencibilidad bajo sus manos.
Era una persona desconocida por completo la que entrelazaba su cuerpo con el mío, con una gracia infinita, en el suelo color pálido de la arena. Sin precaución, sin restricción alguna. Y también sin miedo, sobre todo, eso.
Del mismo modo que había sucedido antes con sus besos, su contacto era ahora mucho mejor que aquel al que me había acostumbrado. Se había contenido tanto... No me podía creer todo lo que me había perdido.
Ahora podía apreciarle de verdad, ver con propiedad cada una de las líneas de su rostro perfecto, cada ángulo y plano de su cuerpo esbelto e impecable con la presición de mis nuevos ojos.
Podía saborear también su puro y vívido olor con la lengua y sentir la increíble sedosidad de su piel marfileña bajo la sensible punta de mis dedos.
También mi piel mostraba la misma sencibilidad bajo sus manos.
Era una persona desconocida por completo la que entrelazaba su cuerpo con el mío, con una gracia infinita, en el suelo color pálido de la arena. Sin precaución, sin restricción alguna. Y también sin miedo, sobre todo, eso.
Del mismo modo que había sucedido antes con sus besos, su contacto era ahora mucho mejor que aquel al que me había acostumbrado. Se había contenido tanto... No me podía creer todo lo que me había perdido.